Salario en especie. LO QUE NO TE CUENTAN

No todo en la vida es dinero, por lo menos cuando se trata de tu salario. Hay formas de cobrar por tu trabajo más allá del dinero que te llega a la cuenta. El salario en especie es la principal junto con el salario emocional y, por supuesto, la flexibilidad para conciliar.

¿Prefieres cobrar 500 euros más al año o tener un seguro médico para ti y para toda tu familia? ¿2.000 euros más o el coche de empresa, 1.000 euros más o la guardería de los niños? Estas tres preguntas tienen que ver con el salario en especie, una forma diferente de cobrar por tu tiempo y de la que hay 4 cosas que no te cuentan.

El salario en especie son los pagos que te hace la empresa por tu trabajo utilizando productos o servicios en lugar de dinero. Esa sería la mejor definición del término.

En cualquier caso, este sueldo no reemplaza nunca al salario normal, sólo puede complementarlo y nunca superar el 30% del sueldo.

En este artículo te descubrimos la realidad del salario en especie y cómo puedes aprovecharlo para mejorar tus finanzas (si quieres)

Puede ayudarte a ahorrar impuestos

Algunos tipos de retribución en especie tienen un tratamiento fiscal ventajoso y están exentos de en el IRPF. En otras palabras, que parte de tu salario en especie no se incluirá dentro de la declaración de la renta, aunque siempre con algunos límites.

Este es el caso de:

  • Ticket restaurante: está exento de tributar hasta un máximo de 11 euros por día laboral y sólo se pueden utilizar en establecimientos de hostelería. Es decir, no pagues con ellos un domingo.
  • Seguro de salud: siempre que lo pague la empresa, el seguro sanitario del trabajador, tu cónyuge e hijos está exento hasta un máximo de 500 euros por persona y de 1.500 euros si alguna tiene discapacidad.
  • Transporte: también está exento el dinero que se pague por el servicio público de transporte colectivo para ir al trabajo hasta un máximo de 1.500 euros por persona.
  • Servicios de educación: tampoco computan los servicios de guardería que un centro educativo ofrezca a sus empleados, tanto si lo hace de forma gratuita o a precio inferior al habitual. Ç
  • Cheque guardería: el servicio guardería no computa como salario, tanto si lo ofrece la empresa como si se contrata a terceros a cuenta de la empresa.
  • Acciones de la empresa: el pago en acciones de la empresa tiene muchas ventajas fiscales, ya que no computarán hasta un máximo de 12.000 euros. Esto quiere decir que, si tu empresa te paga una parte del salario en acciones, no tendrás que tributar por él en el IRPF.
  • Aportaciones a planes de empleo. Las aportaciones que la empresa realice al plan de pensiones de la empresa (planes de empleo) permiten desgravar hasta un máximo de 8.000 euros por persona, por lo que a efectos prácticos no pagarás impuestos por ese dinero al cobrarlo. Eso sí, recuerda que sí deberás pagarlos al recuperar tu dinero. Aquí te contamos cómo tributa el rescate del plan de empresa.

¿Y el coche de empresa? El coche de empresa no está exento de tributar en el IRPF, igual que tampoco la vivienda que te ceda o te pague la compañía. En el caso del coche que te deja la empresa, deberás incluir un 20% de su valor cada año como pago en especie. Aquí puedes ampliar información.

Puede ser más fácil de conseguir que un aumento dinerario

Para mejorar tu salario tendrás que negociar con la empresa y presentarle una situación en la que ambos salgáis ganando.

Una forma de conseguir tus objetivos y cobrar más es renunciar a dinero en efectivo a cambio de percibir parte de esa subida de sueldo en especie. Esta es una de las cosas que no te cuentan de tu salario y que te será de gran utilidad.

Es más fácil que la empresa contrate un seguro de salud a tu nombre o te entregue acciones a que te suba 2.000 euros la nómina. Esto es especialmente cierto en start ups y grandes compañías, que cuentan con incentivos para ofrecerte acciones de la empresa.

También puedes negociar tu salario emocional

El salario emocional está de moda y aunque es parecido pero diferente del salario en especio, también puedes aprovecharlo al negociar tu sueldo o una subida del mismo.

Por ejemplo, ofrecer guarderías a los empleados entra dentro del salario emocional, pero las acciones de la empresa no.

Aquí es donde entran cuestiones como la flexibilidad horaria, la posibilidad de teletrabajar, las vacaciones o el propio horario (por ejemplo, reducir el tiempo de la comida).

Todas estas cuestiones también son negociables y te pueden ayudar a mejorar tu calidad de vida, aunque no consigas el aumento que buscabas.